ADICCION Y TOXICOMANIA

Agosto 19, 2009

cadenatequila2Web

La adicción es la actividad compulsiva y la implicación excesiva en una actividad específica. La actividad puede ser el juego o puede referirse al uso de casi cualquier sustancia, como una droga. Las drogas pueden causar dependencia psicológica o bien dependencia psicológica y física.

La dependencia psicológica se basa en el deseo de continuar tomando una droga por placer o para reducir la tensión y evitar un malestar. Las drogas que producen dependencia psicológica actúan en el cerebro y tienen uno o más de los siguientes efectos:

- Reducir la ansiedad y la tensión.

- Causar alegría, euforia u otros cambios placenteros del humor.

- Provocar impresión de aumento de capacidad mental y física.

- Alterar la percepción.

La dependencia psicológica puede ser muy poderosa y difícil de superar. Es particularmente frecuente con las drogas que alteran el humor (y las sensaciones) y que afectan al sistema nervioso central.

Para los adictos, la actividad relacionada con las drogas llega a ser una parte tan grande de la vida diaria que la adicción interfiere generalmente con la capacidad de trabajar, estudiar o de relacionarse normalmente con la familia y amigos. En la dependencia grave, los pensamientos y las actividades del adicto están dirigidas predominantemente a obtener y tomar la droga. Un adicto puede manipular, mentir y robar para satisfacer su adicción. Los adictos tienen dificultades para abandonar la droga y a menudo vuelven a ella tras períodos de abstinencia.

Algunas drogas causan dependencia física, pero ésta no se acompaña siempre de dependencia psicológica. Con las drogas que causan dependencia física, el cuerpo se adapta a ellas cuando se usan de modo continuado, conduciendo a la tolerancia y a síndrome de abstinencia cuando se deja de consumir. La tolerancia es la necesidad de aumentar progresivamente la dosis de una droga para reproducir el efecto originariamente alcanzado por dosis menores. El síndrome de abstinencia ocurre cuando se deja de tomar la droga o cuando los efectos de ésta son bloqueados por un antagonista. Una persona con síntoma de abstinencia se siente enferma y puede tener muchos síntomas, como dolor de cabeza, diarrea o temblores. La abstinencia puede provocar una enfermedad grave e incluso con riesgo vital.

El abuso de drogas implica más que la acción fisiológica de las drogas. Por ejemplo, las personas con cáncer cuyo dolor se trata con opioides como la morfina durante meses o años, casi nunca se vuelven adictas a narcóticos, aunque pueden desarrollar una dependencia física. Es decir, el abuso de drogas es un concepto definido principalmente por comportamientos disfuncionales y por la desaprobación social. Casi todas las sociedades a lo largo de su historia conocida han autorizado el uso de fármacos psicoactivos, incluso los considerados perjudiciales. Las sustancias que alteran el humor, como el alcohol y las setas alucinógenas desempeñan un papel importante en algunos rituales religiosos. Algunas sociedades aceptan sustancias que otras no permiten. Las sociedades pueden admitir una sustancia y posteriormente rechazarla.

En algunos países, el término médico abuso de sustancias se refiere a la disfunción y a la desadaptación que conlleva el uso de drogas pero no a la dependencia. Habitualmente el abuso de drogas es la experimentación y uso para la propia satisfacción de drogas ilegales, el uso de fármacos legales no prescritos por el médico para aliviar problemas o síntomas y el uso de drogas hasta la dependencia. El uso de drogas ocurre en todos los grupos socioeconómicos y afecta tanto a gente con alto nivel cultural y profesional como a personas con bajo nivel de estudios y sin empleo.

Aunque el abuso de drogas tiene efectos poderosos, el humor del adicto y el ambiente donde se toma la droga influyen significativamente en su efecto. Por ejemplo, una persona que se siente triste antes de beber alcohol puede estar más triste a medida que el alcohol hace efecto. La misma persona puede estar alegre cuando bebe con amigos que se alegran bajo los efectos del alcohol. No es posible predecir cuál va a ser el efecto de una droga para cada persona y en cada situación.

Cómo se desarrolla la dependencia a una droga es una cuestión compleja y no aclarada. El proceso está influido por las propiedades químicas de la droga, sus efectos, la personalidad del adicto y otras condiciones predisponentes como la herencia y la presión social. En particular, la progresión desde la experimentación al uso ocasional y luego desde la tolerancia a la dependencia es poco conocida. Las personas con alto riesgo adictivo basado en su historia familiar no han demostrado tener diferencias biológicas o psicológicas en la forma de responder a las drogas, aunque algunos estudios indican que los alcohólicos pueden tener genéticamente una respuesta disminuida a los efectos del alcohol.

Se ha prestado mucha atención a la llamada personalidad adictiva. Los adictos a menudo tienen baja autoestima, son inmaduros, fácilmente frustrables y tienen dificultad para resolver problemas personales y relacionarse con gente del sexo contrario. Los adictos pueden tratar de escapar de la realidad y han sido descritos como temerosos, introvertidos y deprimidos. Algunos tienen una historia de repetidos intentos de suicidio o de autolesiones. A los adictos se les ha descrito como personalidades dependientes, que tratan de encontrar un soporte en sus relaciones y que tienen problemas para cuidar de ellos mismos. Otros muestran rabia manifiesta e inconsciente y una expresión sexual incontrolada; pueden usar las drogas para controlar su comportamiento. Sin embargo, la evidencia sugiere que, en general, estos signos emergen como resultado de una adicción a largo plazo y no son necesariamente el resultado del abuso de drogas.

En ocasiones, los familiares o los amigos pueden comportarse de modo que permiten al adicto continuar abusando de las drogas o del alcohol; estas personas son consideradas codependientes (también llamadas facilitadoras). Los codependientes pueden llamar enfermo al adicto o crear excusas para el comportamiento de la persona. Por ejemplo, un amigo puede decir: “Pedro no tenía intención de atravesar el muro con el puño; estaba simplemente un poco enojado porque el bar no tenía su cerveza favorita”. El codependiente puede suplicar al adicto que deje de tomar drogas o alcohol pero raramente hace algo más para ayudarle a cambiar su conducta.

Un familiar o amigo que se preocupa debería animar al adicto a dejar de tomar drogas y a entrar en un programa de tratamiento. Si el adicto renuncia a buscar ayuda, el familiar o el amigo puede en algún caso amenazarle con dejar de estar en contacto con él. Tal actitud parece hiriente pero puede ser coordinada con la intervención guiada de un profesional. Éste puede ser un método de convencer al adicto de que debe realizar cambios en su comportamiento.

Una mujer adicta embarazada expone a su feto a la droga. A menudo, aquélla es reacia a admitir a médicos y enfermeras que está abusando de las drogas o del alcohol. El feto puede hacerse físicamente dependiente. Poco después del parto, el recién nacido puede experimentar un síndrome de abstinencia grave o incluso mortal, sobre todo si los médicos y enfermeras no han sido informados de la adicción de la madre. Los niños que sobreviven a la abstinencia pueden tener muchos otros problemas.

Finalmente, otra gran preocupación respecto a cualquier droga ilegal es que no siempre es lo que pretende ser. No existe control de calidad con las drogas ilegales y la mala calidad (grandes variaciones en los grados de potencia o incluso adulteración) representa un peligro añadido a su uso.

Fuente: Centro de estudios en alcoholismo y adicciones, UdeG.
http://www.cucs.udg.mx/alcoholismo/index.php?Id=60


Cuando la intoxicación etílica no se nota

Agosto 19, 2009

cervezano* Con menos de 1,5 g/l de alcohol en sangre no todos muestran síntomas de estar borracho
* Los problemas de concentración duran hasta 14 horas después de las copas

ISABEL F. LANTIGUA

MADRID.- Individuos que hablan con fluidez, caminan sin hacer ‘eses’, mantienen su capacidad de atención aparentemente intacta y, sin embargo, están borrachos como cubas. Una revisión de estudios realizados a lo largo de las últimas siete décadas revela que, a veces, la intoxicación etílica no es reconocible a simple vista. Esto dificulta su detección y aumenta las probabilidades de que se produzcan accidentes de tráfico mortales, entre otras cosas.

“Es importante aprender a reconocer una intoxicación por alcohol, primero por las consecuencias para la salud que puede tener y, segundo, porque puede ayudarnos a tomar decisiones como permitir a una persona conducir o no, acompañarle a casa o, simplemente, no dejar que se tome la última copa”, explica John Brick, de la Universidad de Texas y coordinador del trabajo, que se publica en la revista ‘Alcoholism: Clinical & Experimental Research’.

Para empezar, Brick señala que una cosa es lo que se denomina ‘intoxicación obvia’, que significa que si una persona ha bebido mucho alcohol debería estar obviamente intoxicado y otra muy distinta es que esa intoxicación sea visible, es decir, que se manifieste con cambios bruscos de humor, dificultades para mantener la coordinación y el equilibrio, habla defectuosa, etc. Cuando esto no es así, supone un reto identificarla.

En prácticamente todas las personas la intoxicación etílica es ‘visible’ y reconocible cuando la concentración de alcohol en sangre supera los 1,5 g/l -el límite permitido en España para conducir es de 0,25 g/l-. Pero cuando la cantidad es menor, reconocer la intoxicación es más complicado porque entran en juego muchos factores, como la edad, la genética, la tolerancia al alcohol, la complexión física o la existencia de patologías crónicas.

“Una mujer pequeña puede llegar a los 1,5 g/l con cuatro copas, mientras que un hombre corpulento necesitará, al menos 10 o 12 bebidas para llegar a esa concentración”, explica Brick. “Sin embargo, no quiere decir que con cuatro copas este hombre pueda coger un coche, aunque aparentemente esté bien”, matiza el investigador.

Diversos estudios han comprobado que 0,2 g/l de alcohol en sangre ya afecta a las habilidades cognitivas, sobre todo en los más jóvenes. Cuando el organismo ya presenta 0,5 g/l de alcohol, las posibilidades de que el individuo en cuestión se vea involucrado en un accidente si se pone al volante aumentan un 100%.
Políticamente incorrectos

Para diagnosticar clínicamente una intoxicación etílica, sólo por observación, hay que tener en cuenta, en primer lugar, cuatro aspectos: que haya habido una ingesta de alcohol reciente, que la persona muestre cambios de comportamientos significativos (agresividad, tristeza…); que uno o más de estos signos se manifiesten en un periodo corto de tiempo después de haber bebido alcohol: arrastrar las palabras, poca coordinación, dificultad para andar en línea recta, problemas de memoria y atención, estupor o, en los casos más graves, el coma; y, por último, que no haya una condición médica ni trastorno mental que pueda ser responsable de estos comportamientos.

Otras claves que pueden ayudar a la identificación de una borrachera son el aliento a alcohol, la somnolencia, los mareos y naúseas, la visión nublada y la deshinibición, que hace al individuo decir cosas muy inapropiadas para la situación -incluso delante de la policía-.

Sin embargo, en los grandes bebedores, que han desarrollado lo que se denomina ‘tolerancia al alcohol’, estos síntomas puede que no aparezcan aunque estén borrachos. En estos casos, una forma de saber si están intoxicados o no es que “alguien cuente las copas que se toma”, recomienda John Brick, aunque es consciente de que es difícil ponerlo en práctica, sobre todo en bares muy masificados o en fiestas.

La medida se propone tras conocer el dato de que “los bebedores sociales, los camareros y la mayoría de oficiales de policía sólo detectan las intoxicaciones en un 25% de los casos”.

La revisión insiste en que los efectos del alcohol perduran en el organismo incluso cuando la concentración de alcohol en sangre ya ha llegado a 0. Fatiga, dolor de cabeza, irritabilidad y extrema sensibilidad son síntomas bien conocidos tras una noche de borrachera. Pero, lo más preocupante, es que incluso 14 horas después de que el nivel de alcohol en el organismo sea cero, permanecen las dificultades para mantener la atención, según un estudio realizado con pilotos.

Con información del diario español El Mundo
Fuente: Gaceta Planetaria
http://isaaclopez.wordpress.com/2009/05/25/cuando-la-intoxicacion-etilica-no-se-nota/


Borrachera Seca (síndrome)

Julio 14, 2009

RelojchVec

Gracias al Compañero Jaime S. de Jóvenes Vallarta, por su participación en este espacio, el nos manda una versión de “El síndrome de la borrachera seca”, de el Dr. José Antonio Elizondo.

Esto nos ayudara a comprender mejor esta perniciosa y fatal enfermedad, de no ser tratada adecuadamente…

Veanlo Aqui:  borrachera-seca.pdf


Sindrome de Abstinencia

Julio 2, 2009

Saludos, hace unos días en el grupo paso algo que me motivo hacer este post; Una compañera que tenia yá unos cuatro meses de militancia, sin motivo aparente, empezó a tener un malestar fuerte parecido a una “cruda”, inmediatamente la llevamos al doctor quien nos dijo que tenia todo el cuadro de un fuerte “Síndrome de Abstinencia”…

Abre los ojos

Ver:

Articulo en la Wikipedia:

El síndrome de abstinencia es el conjunto de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona con adicción a una sustancia (alcohol o bebidas con etanol, tabaco u otras drogas) deja de consumirla.   Mas…

http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_abstinencia

Articulo en Family Doctor:

¿Qué es el síndrome de abstinencia del alcohol?

El síndrome de abstinencia del alcohol es un conjunto de síntomas que la gente tiene cuando de repente deja de beber después de usar alcohol durante un período de tiempo largo. Algunas personas pueden tener una tembladera leve y sudores fríos. Algunas personas alucinan; escuchan y ven cosas que no existen. La peor forma del síndrome de abstinencia se llama “DT” o Delírium Tremens. El DT puede ser muy grave si no es tratado por un médico.

Los síntomas del síndrome de abstinencia ocurren muy raras veces en las personas que beben muy ocasionalmente. Los síntomas usualmente ocurren en personas que han estado bebiendo mucho por semanas o meses y de repente dejan de beber. Las personas que han pasado por una abstinencia antes, tienen más probabilidad de tener síntomas del síndrome de abstinencia cada vez que dejan de beber.   Mas…

http://familydoctor.org/online/famdoces/home/common/addictions/alcohol/007.html Leer el resto de esta entrada »


Recopilación…

Junio 24, 2009

RecoWeb

Voy a ir poniendo poco a poco una recopilación de Post’s interesantes en esta pagina, les dejo entonces los primeros:

= Lo que dice la OMS (Organización Mundial de la Salud), acerca del Alcoholismo… AQUÍ

= La Norma Oficial Mexicana “NOM 028″, acerca del tratamiento y control de las adicciones… AQUÍ

= El alcoholismo en la mujer… AQUÍ

= El síndrome de “La Borrachera Seca”… AQUÍ

Esperamos sus comentarios, hasta la próxima…